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DURANGO HUNTING DEC 2009

 

DURANGO HUNTING DEC 2009
CACERIA DE GANSOS EN DURANGO.- DIC.2009
Monterrey, N. L. Enero 7, 2010.
Por: Julio Molina Ceballos.

“Las más grandes mentiras se dicen: Antes de las elecciones, durante la guerra, y DESPUES DE LA CACERIA”. (Anónimo).

 
1.- ANTECEDENTES.-
Como yo vivo en Mérida, Yucatán, desde hace muchos años tengo el privilegio de viajar a Monterrey, N.L. para visitar a mis hijos y nietos que viven en esa hermosa ciudad, pasar las vacaciones y fiestas de navidad y año nuevo, y aprovechar para viajar a los campos del Norte de nuestro país, y disfrutar de las cacerías de gansos blancos (Snow geese) y uno que otro café de los llamados “Specklebelly”.
En los últimos 5 años viajaba a Tamaulipas, por mi propia cuenta y en compañía de mis hijos y mi nieto, cuando podían. Y con la ayuda de una bondadosa familia de Santander de Jiménez, cuatro jóvenes hermanos hacían todo lo posible porque pudiésemos cazar en las parcelas cercanas a esa localidad. Hacían pozos durante la noche soportando el intenso frío, y colocaban los señuelos que yo llevaba, para esperar a los gansos a la mañana siguiente. Pero los gansos pasaban y pasaban en lo alto, y NINGUNO BAJABA. Los gansos volaban alto y parecía que al ver los señuelos como que algo (nunca supe por qué) los hacía desconfiar y cambiaban de rumbo o se elevaban de tal forma que NUNCA SE PONIAN AL ALCANCE DE LAS ESCOPETAS. Así fue durante cuatro años consecutivos hasta que en la navidad de 2008 decidimos no regresar. No valía la pena, pues la única manera de cazar a los gansos era llegar hasta las presas donde descansaban, y ahí espantarlos y dispararles. Un método que no tiene ningún mérito, y es un deshonor para cualquier cazador responsable y respetuoso de las reglas del juego. “NEVER TAKE ADVANTAGE OF THE ANIMALS” (Nunca tomes ventaja de los animales).

 
2.- LOS CONSEJOS DE LOS BUENOS AMIGOS.
Con los antecedentes que ya les describí, en la navidad de 2008 decidimos NO IR de cacería, sino que viajamos a San Antonio con la familia en plan de vacaciones y paseo. Pero a mi regreso, me fui a saludar a mis amigos del Club de Cazadores de Monterrey, y ahí, tirando una ronda de trap, me puse a platicar con mi compañero de tiro que resultó ser un funcionario de una dependencia federal que había trabajado en Mérida años atrás, y le conté mis desventuras con la cacería de gansos. Me escuchó y me dijo: Yo acabo de regresar de la cacería de GANSOS EN DURANGO, y me atendió JORGE GARCIA; Tiré hasta mi último cartucho y cobré 48 gansos. Yo no lo podía creer, pero la información que me dio fue tan detallada y verosímil, que tenía que ser cierta. Entonces como de rayo le dije: ¿Me podrías dar el teléfono de Jorge García? Con mucho gusto, me contestó; pero no lo tengo aquí. Háblame cuando quieras; y me dio su tarjeta personal.

 
3.- EL CONTACTO CON JORGE GARCIA.
Pasó el tiempo, y en Agosto de 2009, mientras estaba trabajando en mi oficina en Mérida con mi hijo Alejandro, le dije: ¿Qué vamos a hacer para la cacería de gansos este año? Me parece que debemos contactar a Jorge García, preguntarle cómo van las cosas para este año, y ver qué pasa. Entonces, llamé a mi amigo de Monterrey quien me dio los teléfonos y demás datos de Jorge García y me dijo amablemente: Yo le voy a hablar a Jorge ahora mismo para que sepa que vas a llamarlo. Así lo hicimos y el MISMO DIA ya tenía yo por e-mail todos los datos y presupuestos de Jorge, de su bien organizado negocio denominado “ECOPROYECTOS” y a través de su correo ecoproyectos2000@yahoo.com.mx. Tel: (871) 716-6209. Su portal de internet es: www.ecoproyectos.com.mx.
Nos pusimos de acuerdo en un plan de 3 cacerías de ganso y 3 de paloma, los días 27, 28 y 29 de Diciembre 2009, nos mandó los datos detallados de los servicios, y lo dejamos todo arreglado.
 
4.- EL VIAJE.- LAS MONTAÑAS Y LOS CAMPOS DORADOS DE DURANGO.-
Como estaba planeado, y atendiendo las recomendaciones de Jorge, el 26 de diciembre salimos a temprana hora desde Monterrey, llevando nuestro equipo de cacería, y desde luego ropa especial para las bajas temperaturas que estaban previstas. Cruzamos Saltillo, enfilamos hacia Torreón, después a Mapimí, y siguiendo el mismo camino llegamos en unas 7 horas, a eso de las 3 de la tarde, al entronque que está a unos 10 kms cerca del Ejido Revolución., en un paraje llamado “El Carrizo”. Allá nos esperaba Jorge y nos sorprendió gratamente encontrar un Hotel nuevecito, con portón de seguridad y con estacionamiento interior en la puerta de las habitaciones confortables y una cocina con un chef de primera. Ese entronque es una verdadera plaza de servicios: Tiene una buena gasolinera, una tienda de conveniencia, y en un costado una partida militar que brinda tranquilidad y que en ocasiones revisa los documentos y la carga de los viajeros.

 
5.- LA PRIMERA CACERIA DE GANSOS.-
Después de una grata cena y plática del día 26, nos pusimos de acuerdo para la cacería de la mañana del 27. Implicaba levantarnos a las 5 am. Un desayuno ligero y salir a las 6 am. El viaje al lugar de la cacería era de unos 30 kms, cerca de la cabecera municipal de Villa Hidalgo. Y era el tiempo preciso para estar listos al amanecer (sunrise) que en estos días se daba a eso de las 7 am. Los gansos venían de lejos, desde las presas que están por ese rumbo, así que empezamos a escuchar los primeros graznidos y a ver las primeras parvadas en “V” con emoción indescriptible. Jorge nos había sugerido colocarnos en tres grupos: mi nieto José Miguel y yo en un extremo, mi hijo Julio David, médico de profesión, en medio, detrás de un pequeño arbusto, y Jorge y mi hijo Alejandro, LAE y Contador Público de profesión, en el otro extremo. Nuestra posición estaba a una distancia aproximada de 30 metros del área de los señuelos, escondidos entre la hierba alta, una especie de zacate muy tupido. Los modernos señuelos de tipo móvil, con base alta de acero o patas de plástico, estaban distribuidos estratégicamente en medio de un dorado campo de AVENA rasurada a unos 30 cms de altura. Me llamó mucho la atención de que no CAVARAN POZOS para resguardarnos, pero Jorge me explicó: Nosotros no hacemos pozos porque llaman mucho la atención, se ve la tierra tirada por los lados y los gansos lo notan. Nosotros buscamos como objetivo “un ambiente NATURAL”. Me acordé de Tamaulipas y me di cuenta que Jorge tenía razón. El éxito depende de que todo se vea NATURAL….NATURAL. Los gansos son demasiado listos y cualquier cosa rara que noten, que NO ESTABA cuando comieron allá mismo la tarde del DIA ANTERIOR, es suficiente para que huyan espantados.
 
A.- EL EQUIPO DE “ECOPROYECTOS”.
Jorge tiene un equipo compacto, pero muy completo y con un buen diseño estratégico: Posee un REMOLQUE especial, construido de acero y con candados de seguridad, donde guarda todo su equipo que consta de unos 150 señuelos modernos y eficientes, las bases y patas para darles el aspecto NATURAL, y sobre todo me llamó mucho la atención DOS MAQUINAS con sus motores que trabajan con baterías de 12 voltios, que tienen unas varas que parecen antenas de unos 2 o 3 metros de altura, y en los extremos tienen unos GANSOS de papel plastilizado, que al girar simulan exactamente el “revoloteo” que hacen los gansos cuando buscan donde POSARSE. Estas máquinas de señuelos tienen un efecto muy REALISTA, así que es un atractivo IRRESISTIBLE aún para los gansos más desconfiados. Su equipo para llamar a los gansos es impresionante.
 
B.- LA PRUEBA DE FUEGO Y EL “GATILLO CALIENTE”.-
Mi escopeta preferida en todas las cacerías, es una Beretta semiautomática Modelo 390, Cal. 12, que es una verdadera maravilla y me ha dado muchas satisfacciones en los últimos 15 años. Tiene todos los chokes de la marca Briley y, recientemente, adquirí un EXTREME-RANGE especial para los gansos. Pero a mi nieto José Miguel, que ya tiene 13 años, esa escopeta le gusta por su facilidad para montarla y sobre todo por su SUAVE recoil. ¿Y qué creen? Que como buen abuelo, se la doy para que tire en todas las cacerías donde me acompaña. Yo usé una Beretta Teknys Gold Target, Modelo 391, especial para competencias de discos, y su choke más cerrado es el FULL, que es muy buena para los discos, pero en mi opinión, no es la mejor para los gansos, independientemente de los cartuchos que se usen.

 
Pasadas las 8 am. Se oyeron los primeros graznidos antes de ver a los gansos aparecer encima de las montañas dibujando figuras celestiales. Mi nieto y yo nos escondimos entre la hierba lo mejor que pudimos sentados sobre unas cubetas con adaptaciones de colchones redondos giratorios y camuflageados que Jorge nos proporcionó. Con la cabeza hacia el suelo pude escuchar los graznidos cada vez más fuertes pero no me atrevía a voltear la cabeza hacia arriba para no alertar a los gansos con el brillo de mis lentes. En un momento dado, con el rabillo del ojo pude ver que tres gansos se acercaban sobre nosotros. No pude resistir la tentación de disparar así que escogí al que estaba de mi lado y le disparé. Sonó un primer disparo y el ganso se tambaleó. Pude escuchar con mis audífonos a todo volumen el momento en que las postas de mi disparo hacían contacto con su plumaje. Pero el ganso no cayó. Le disparé los otros tres tiros que tenía en el magazine mientras se alejaba y esperaba (más bien deseaba) que se desplomara. Entonces me di cuenta de que había cometido un error. El ganso todavía estaba demasiado alto y mi escopeta (esto no es pretexto) no tenía el alcance para derribarlo a esa altura. Como haya sido, en ese momento Jorge le dijo a mi hijo Julio David que estaba en el otro grupo: “que le amarren el dedo a ese niño para que no dispare”. No es el niño, le contestó Julio David, es el abuelo. Jorge no dijo nada. Después de este episodio, todos los miembros del grupo se me acercaron y emitieron un “juicio sumario”: ¡Ya la REGASTE! Hagan de cuenta que Cuauhtémoc Blanco fallara un PENALTI a menos de un minuto de terminar el juego de la Selección Nacional. Toda la afición se me fue encima con ganas de aventarme al cráter del Popocatépetl o arrojarme al Cenote Sagrado de Chichén Itzá. Para calmarlos les dije: está bien, yo me equivoqué, pero mañana ustedes van a disparar primero y veremos.

 
Pasado esto, todavía entraron otros dos gansos sobre el otro grupo de Alex, Julio David y Jorge y pudieron derribarlos. Por mi lado entró un ganso blanco precioso, a la distancia perfecta, pero cuando levanté mi escopeta, vi que mi nieto José Miguel ya había disparado y el ganso impactado se desplomó fulminado. Ni siquiera accioné el gatillo de mi escopeta pues no tenía caso. Di gracias al cielo: mi nieto había cazado su primer ganso de manera limpia y perfecta. Un CLEAN SHOT.
 
6.- LA TARDE.- CACERIA DE PALOMAS.
Después de comer y descansar a medio día, a eso de las tres de la tarde salimos a la cacería de palomas. Nos abastecimos con una buena dotación de cartuchos de 32 gramos en munición 7½, y Jorge con su ayudante Juan nos llevaron a un campo de sorgo para tirar a las palomas “huilotas”. Nos colocamos junto a una alambrada que tenía algo de yerba y algunos arbustos, y nos dispusimos a esperar a las palomas. Alex y José Miguel se quedaron primero. Yo fui el próximo y me coloqué en la misma línea que ellos, pero a unos 60 metros de distancia. Julio David y Jorge hicieron lo propio y se colocaron al final de la línea. Las palomas venían detrás de nosotros para cruzar y entrar al campo de sorgo donde se lanzaban y desaparecían dentro de los surcos donde estaba su alimento. Ahora yo llevé mi over and under Beretta 682 XTRAP con sus chokes BRILEY, DIFUSSION en el cañón de abajo, y LIGHT MOD en el de arriba. Las palomas venían frenando y nos pasaban como a unos 20 o 30 metros, algunas a 40 o algo así. Yo me dije: “esto es como quitarle su paleta a Chabelo”, mientras me divertía disparando y derribando palomas. Pero había un problema: Como no teníamos ayudantes recogedores, las palomas que caían se perdían en la negrura del suelo y lo tupido del sorgo. Entonces decidí adoptar una estrategia: Después de disparar y ver caer a la paloma, SIN QUITAR LA VISTA del lugar exacto donde caía, abría mi escopeta y la colocaba en el suelo sobre la hierba. Y entonces me dirigía directamente allá. A partir de ese momento no perdí ninguna. Pensé al viejo estilo: No tiene mérito derribar una paloma sin cobrarla. Al final, y después de cobrar un total como de 60 palomas, regresó Juan por nosotros, pues había ido a otro lugar a colocar los señuelos para la cacería del día siguiente. Habíamos disparado lo suficiente y hacía demasiado frío conforme caía un hermoso atardecer.

 
7.- LA SEGUNDA CACERIA DE GANSOS.
Esa mañana salimos más temprano, pues Jorge nos llevó a otra UMA que estaba un poco más retirada, como a una hora de viaje. Cuando llegamos, en medio de la oscuridad y con la luz de nuestras lámparas de mano, distinguí la mancha blanca de los señuelos estratégicamente colocados. Era en un campo de maíz recortado y nos colocamos en una esquina en un ángulo de 90 grados. Un grupo formado por Jorge, Alex y José Miguel se colocaron entre la hierba del lado izquierdo. Julio David y yo nos escondimos del lado derecho de tal manera que a todos nos quedaban los señuelos de frente, pero fuera de la LINEA DE TIRO del otro grupo. Eran aproximadamente las 8:15 am cuando comenzamos a escuchar los primeros graznidos y esta vez los gansos venían de las montañas que estaban detrás de Julio David y yo. Así que no nos movimos y permanecimos sentados sobre la hierba con la mirada hacia abajo para no alertar a los primeros gansos que revoloteaban sobre nosotros pero todavía fuera del rango de tiro. Así permanecimos inmóviles JD y yo cuando escuchamos los disparos de José Miguel y Alex y se derrumbaron 2 gansos. Casi al mismo tiempo, levantamos la vista y enfrente de nosotros, directamente, venían bajando 2 gansos. Yo escogí al mío, el que estaba de mi lado, levanté la 682 y disparé. El cañón de abajo tenía ahora un choke SUPER TURKEY, así que ya impactado, el ganso se vino para abajo. Inconscientemente, pero tal vez para asegurarlo, disparé de nuevo con el cañón de arriba mientras caía. Un doble impacto, pero no quise hacerlo sobre el otro ganso que le tocaba a Julio David. Al final, recogimos siete gansos después del paso de la parvada. Nos dimos por satisfechos y nos fuimos a descansar.
 
8.- LA SEGUNDA CACERIA DE PALOMAS.
Después de la cacería de gansos y mientras regresábamos al hotel, Jorge nos preguntó: ¿Dónde quieren ir a la tarde para las palomas? Yo le contesté: Al mismo lugar de ayer, pues si ya sabemos dónde están ¿Para qué le buscamos? Con lo que yo no contaba es que esa tarde se desató una ventisca como de 60 kms por hora o más, de tal forma que las palomas, que la tarde del día anterior entraban lentas y confiadas, ahora todo era DIFERENTE. Con razón dicen que “no hay dos cacerías iguales”, pensé yo. Ahora las palomas venían a TREMENDA VELOCIDAD, desconfiadas y evasivas. Tuvimos que hacer muchos tiros fallados, hasta que nuestro cerebro registró la diferencia en velocidad y adelantamiento. Pero al final, aparte del frío, lo disfrutamos mucho, tanto que reunimos las palomas en unos aros con hilos que compré en España hace muchos años, de esos que se usan para llevar las codornices. Nos tomamos las fotos del recuerdo y nos regresamos a cenar y dormir al hotel.
 
9.- TERCERA CACERIA DE GANSOS.- LAS INCLEMENCIAS DEL TIEMPO.
Cuando terminamos de cenar la noche anterior, y antes de irnos a dormir, notamos que comenzó una llovizna que se convirtió en una pertinaz lluvia durante toda la noche. Yo escuchaba la rítmica caída del agua de los techos y sobre los vehículos y me preguntaba: ¿Qué clase de tiempo nos aguardaría al día siguiente? Yo puse mi despertador para las 3:30 am. y comencé a prepararme para una jornada difícil. Fui a consultar con Jorge y le pregunté: ¿Cómo ves este tiempo? Me contestó: No estoy seguro de qué pueda pasar más tarde, pero los gansos cuando llueve “CAMBIAN SUS HABITOS”. Yo, tratando de ser optimista le dije: Mira, pueden pasar 2 cosas: una, que la lluvia cese; otra, que donde vamos a tirar no esté lloviendo. Y por último, si llegamos allá y sigue lloviendo, pues esperamos a que pase, dentro de la camioneta y vemos. Y así, con muchas ganas pero con muchas dudas, emprendimos la marcha.

 
A.- SACAMOS LOS IMPERMEABLES, DEJA DE LLOVER Y PASAN LOS MALLARDS.-
Cuando llegamos a la UMA, todavía quedaba una ligera llovizna. Así que sacamos los impermeables, escogimos los lugares para escondernos, y nos colocamos en una especie de semi-círculo frente a los señuelos que ya estaban colocados desde la tarde anterior. La gran duda era si podríamos usar los señuelos voladores motorizados y eléctricos, que podrían dañarse con la lluvia. Afortunadamente, la lluvia cesó completamente. Se instalaron los “señuelos voladores” cuando ya amanecía y nos propusimos a esperar la señal de los gansos. En eso, escuchamos el silbido de una parvada de patos “mallard” que volaban muy alto. Pasaron de largo y no les disparamos. Luego pasó una segunda parvada y disparamos aunque estaban a mucha altura. Cayeron dos, pero uno se perdió. Pasó una tercera parvada siempre muy alto y yo arriesgué un disparo de fantasía. Como a más de 50 metros de altura, mi disparo alcanzó a otro “mallard” que resultó ser una hembra, que cayó a más de 100 metros de distancia de donde estábamos. Si no lo creen, hay testigos. Los recogimos y decidimos conservarlos para el taxidermista. Ahora están en proceso, y esperamos lucirlos en nuestra casa cuando estén listos.
 
B.- MELODIA CELESTIAL.- LLEGAN LOS GANSOS.
Después del episodio de los “mallards”, seguimos esperando a los gansos. Dieron las 8 am. Luego las 8:30 am. Ya es bastante tarde, dijo Jorge, a lo mejor hoy no salen de la presa. Yo seguía con mi actitud mental positiva. Le respondí: No te preocupes, van a venir. Los gansos pueden hacer muchas cosas, pero lo que NO pueden hacer, es DEJAR DE COMER. Faltaban 15 minutos para las 9 am cuando con mis audífonos a todo volumen y mis oídos en alerta permanente, escuché con toda claridad sus primeros graznidos. Sonaban a música celestial. Vinieron frente a nosotros, que los vimos asomar en el horizonte. Entraron varios directamente a los señuelos. Sonaron muchos disparos, y al final recogimos siete. En total, habíamos cazado diecisiete gansos, más los 2 “mallards”. Y después de la jornada, repetimos lo que dicen todos los cazadores: “¡Debieron ser más! Si no fuese por las fallas de alguna escopeta, algún cartucho, o cualquier otra cosa”. Pero la respuesta siempre es la misma: Si los acabamos a TODOS, ¿QUE VAMOS A CAZAR el año que viene?
 
10.- PALABRAS FINALES.
Yo siempre he sido partidario de hacer por mí mismo todo lo que puedo. Así en las cacerías de patos en Yucatán, donde vivo, yo llevo mis propios señuelos y organizo todas mis cacerías, aunque cuento con la ayuda generosa de mis ayudantes, choferes y guías. En la pesca y el buceo, lo mismo: yo preparo mis propios anzuelos y carnadas, reviso personalmente mi equipo de buceo y arreglo de igual manera mis arpones. Me gusta ser independiente y libre.
Ahora bien, en la CACERIA DE GANSOS, es otra cosa. Los gansos son demasiado listos y el equipo que se requiere es VOLUMINOSO, PESADO Y COMPLICADO, y yo tendría que trasladarlo desde Mérida, donde resido, hasta Durango, algo más de 5,000 kms. Por lo tanto, no sería una buena idea complicarse tanto la vida en una misión casi imposible además de cansada y peligrosa, lo mismo para otros tipos de cacería como la del venado, guajolote y jabalí. Aquí se requieren de verdad SERVICIOS PROFESIONALES y yo, por fortuna, los encontré en “ECOPROYECTOS”. Jorge García es un gran tipo. Es amable, profesional y eficiente. Las cacerías con Jorge son divertidas, confortables, seguras y exitosas. Esto NO ES UN COMERCIAL. Lo escribo en agradecimiento a Jorge por atendernos con tanto esmero y calidad humana. Y en reconocimiento a su empresa “ECOPROYECTOS”. Les deseo mucho éxito por su excelente organización y espíritu de servicio. De manera especial, deseo que este artículo sirva como útil información para mis lectores de todo el País y de todo el mundo de habla hispana. Mi familia y yo ya nos apuntamos para la siguiente temporada de gansos, guajolotes o venados, si Dios me da vida y salud.

A todos mis estimados lectores les deseo un feliz año 2010 y que Dios los bendiga.

Julio Molina.